La ceremonia se desarrolló en un clima de emoción, reconocimiento colectivo y compromiso institucional. Desde el inicio, se destacó que este espacio no es solo una respuesta funcional a una necesidad concreta, sino también una manifestación simbólica y material del derecho al cuidado y la inclusión.
“Nos reúne la inauguración de un espacio que representa un compromiso concreto con los derechos humanos, la inclusión y la equidad”, fueron algunas de las palabras que dieron apertura al acto. Y también se afirmó “Este espacio amigable con la lactancia es parte de una universidad que escucha, que acompaña y que transforma sus estructuras para adaptarse a las verdaderas necesidades de su comunidad”.
Las voces institucionales
La primera oradora fue la vicedecana de la Facultad de Derecho, Dra. Irene Pujol, quien visiblemente emocionada compartió su experiencia personal como estudiante, docente y madre. “He vivido en carne propia lo que significa estudiar y trabajar con bebés, tener que esconderse para amamantar como si fuera algo vergonzoso, como si la maternidad no fuera compatible con la profesionalización”, expresó. Y agregó con énfasis: “Visibilizar que la Facultad de Derecho acompaña, cuida y da un lugar a la maternidad es una acción inclusiva, que protege tanto a las mujeres como a los niños”.
El decano de la Facultad, Dr. Fernando Pérez Lasala, remarcó el carácter colectivo y de largo aliento del proyecto: “Esto no es un proyecto de esta gestión. Es la consecuencia de muchos años de pensar en esta necesidad. Pero fue necesario que alguien lo trajera concretamente, lo impulsara, lo trabajara con compromiso”. Y celebró: “Nos sentimos orgullosos de ser la primera unidad académica con un espacio de estas características. Que esto sea el puntapié para que otras facultades también lo hagan”.
Por su parte, la rectora de la Universidad Nacional de Cuyo, Contadora Esther Sánchez, expresó: “Las mujeres que elegimos ser profesionales también elegimos ser madres. Y aunque para nosotras era natural, no era sencillo. Por eso hoy celebro que sea la institución la que reconoce este espacio necesario”. En una de las frases más resonantes de su intervención afirmó: “Se habla mucho de derechos humanos, de derechos de las mujeres, pero las instituciones son lentas en garantizar las condiciones para ejercerlos. Este espacio transforma vidas”.
El valor del testimonio
El acto incluyó un emotivo video con testimonios de estudiantes, docentes, no docentes y especialistas. Carla Gomez, docente y coordinadora, resumió el sentido del proyecto sentido: “Este espacio no solo es físico: es un acto de reconocimiento y reparación”.
Josefina Ezcurra , estudiante de segundo año y mamá de Constanza, compartió su experiencia de estudiar con su hija en brazos: “Me hacía sentir insegura, como si estuviera incomodando. Este espacio significa contención, calma y que alguien te dice ‘te veo, te acompaño’”.
La pediatra Gisela Dibiagi, especialista en crianza y puericultura, subrayó la importancia sanitaria y afectiva de la lactancia: “La leche materna no es solo un alimento. Es amor, apego, defensa y comunicación”.
Un gesto transformador
El nuevo espacio está ubicado en la planta baja de la Facultad de Derecho y cuenta con condiciones de higiene, privacidad y confort. Además, en otro espacio contiguo, incorpora un baño unisex y un cambiador, para fomentar la corresponsabilidad en las tareas de cuidado.
El acto finalizó con el tradicional corte de cinta y una recorrida por el espacio. La emoción de quienes participaron no fue solo por el logro alcanzado, sino por el mensaje que proyecta: que el cuidado es un derecho, no una carga individual, y que la maternidad tiene lugar en la vida universitaria.